12 de septiembre de 2015
¿Camioneros contra Mapuches?
¿Qué tienen que ver los camioneros en todo esto? Nada. Este no es un conflicto de camioneros contra mapuches como nos intentan hacer ver. Este es un conflicto producido por un Estado homogeneizante que en su momento arrebató las tierras y destruyó la cultura de un pueblo originario para imponer una sola “nación”.
Camioneros y agricultores son simplemente colocados en medio de un conflicto, que es en realidad entre el Estado y el pueblo mapuche, por aquellos que buscan evitar asumir responsabilidades al preferir, aun hoy, un Estado con cada vez mayor poder para homogeneizar culturas y destruir diferencias, defensores de la igualdad por sobre la diversidad.
No nos limitemos los que defendemos la libertad y la autonomía de las personas y las comunidades frente al Estado a apoyar a los camioneros. Demos un paso más y asignemos con firmeza las responsabilidades: es el Estado el que debe devolver a los pueblos originarios su Ley.
Gratuidad en la Educación Superior
Intencional o no, ha sido una jugada maestra. Michelle Bachelet, con su anuncio de gratuidad sólo para universidades del Consejo de Rectores (Cruch), ha logrado lo impensable: la derecha indignada exige ahora gratuidad total, dicen que la medida es discriminatoria; que la gratuidad debe extenderse a los estudiantes más vulnerables quienes en su mayoría estudian en universidades privadas no afiliadas al Cruch. En un par de días, todo argumento que apuntara al uso más inteligente de esos recursos fue olvidado.
La jugada es maestra no sólo por su efecto, sino porque deja en evidencia la ausencia de reflexión de un sector falto tanto de convicción como de argumentos y propuestas propias, incapaz de articular una visión país de largo plazo.
La gratuidad universitaria no es una mala política en sí misma, pero hoy las prioridades son otras. Sigue habiendo miles de personas viviendo en campamentos o en las calles, estudiando en paupérrimos colegios municipales (con profesores socialmente subvalorados) y sin posibilidades reales de entrar a la universidad.
Antes que todo comentario reaccionario debemos recordar que la urgencia está en entregar herramientas para que esos miles de olvidados sean capaces de alcanzar por sí mismos los mínimos necesarios para participar de la Sociedad.
24 de diciembre de 2014
[F*] Sociedad libre
Amigo mio: Me visto como quiero, no me gusta ningún equipo de fútbol, realmente hago lo que me gusta, formo mi propia ideología y amo a quienes estimo; llevo una vida quizás un poco no tradicional pero vivo realmente feliz.
Es cierto que las personas me juzgan constantemente por todo eso, pero que bueno que puedan hacerlo, en nuestra Sociedad son libres de hacerlo. Es cierto que te dicen constantemente qué es lo que está de moda, pero que bueno que puedan. Que bueno que pueda haber una biblia, una torá o un libro del mormón que te digan si lo que haces y eres está bien o está mal. Que bueno poder ser libre de escoger alguno de esos, otro o ninguno para fundar tus valores.
Una cosa es que te digan qué está bien o mal, otra cosa es que te lo impongan. Por eso amo la libertad de nuestra Sociedad. Dices que no te dejan soñar, dices que no te dejan ser feliz. Créeme que no es cierto. Todas las barreras que mencionas te las pones tu mismo, no "la sociedad", no "la biblia", no "otros".
Dices que los sueños son para ilusos. ¡Seamos entonces ilusos que nadie en esta Sociedad nos lo impide!
Recuerda que, sea lo que sea que hagas, siempre decepcionarás personas. Al único que no debes decepcionar es a ti mismo. Sueña en grande, aprovecha la vida y sé feliz.
*F: Comentario en Facebook.
*F: Comentario en Facebook.
19 de mayo de 2013
Nuevos caminos

Cuatro años han pasado desde que, a comienzos del año 2009 y junto a un pequeño grupo de compañeros, comenzamos a forjar nuevamente, desde sus cenizas, lo que hoy es el Movimiento Gremial de la PUCV. Cuatro años han pasado ya desde aquellas primeras reuniones en que algunos compañeros tuvieron la visión de emprender con un proyecto estudiantil que congregara, en torno a ideas y principios, a compañeros menos experimentados -yo mismo entre ellos-, echando a correr por nuestras venas la motivación de tomar riendas en nuestra propia política universitaria.
No puedo dejar de mirar con emoción estos años. Aquellos amigos que han crecido y envejecido conmigo desde los primeros tiempos saben mejor que nadie que desde pequeño he tenido la profunda convicción de que la mejor vida posible de ser vivida -aquella que causa mayor goce y felicidad a quien la vive- es la vida contemplativa; aquella dedicada a estudiar, comprender y experimentar el mundo sin interferir mayormente en el mismo, ni tomar parte mayormente por asunto humano alguno.
Sin embargo en estos años he comprendido también que, pese a ser esa la “mejor vida”, no puede ser correcto llevarla. No puede ser correcto dedicar la vida entera a observar y explorar el mundo permitiendo que los eventos acontezcan tal como se deja al agua correr el curso de su río. Es deber de cada quien participar, interferir e involucrarse en las sociedades en las que se vive, aportando al debate general la imperfecta visión que cada quien tiene de lo que sería el o los mejores caminos para el conjunto social; aceptando que, en tal proceso, se deberá sacrificar una o más partes de esa propia (y limitada) visión personal.
Ahora, es cierto que esta última parte puede ser la más compleja. Es cierto que en estos años hubo momentos en que estuve al borde de abandonar el proyecto gremialista y otros en que volví con la intención de modificarlo desde su interior, de cambiarle el nombre, de ampliar sus principios. Sentía que faltaba en nuestra Universidad un debate mucho más amplio y profundo, ya no limitado a materias de forma sino que enfocado con más fuerza en el fondo de las cosas. Sentía la falta de una propuesta alternativa, tanto en métodos como en ideas, que presentara una visión social completa de la realidad de nuestro país y de nuestro mundo, mucho más allá de las fronteras de nuestros Centros de Estudiantes y Federación.
Pero he comprendido también, con el paso de estos años, que habría cometido un gran error de haber perseverado en mi intención de convertir al Movimiento Gremial en algo que no es ni está llamado a ser; pues su objeto fundamental es encauzar los espacios de representación estudiantil bajo la simple idea de que nuestras instancias de representación (CEE’s y FEPUCV) no pueden ni deben tomar parte por una particular visión de sociedad, sino que, muy por el contrario, deben constituirse en un espacio amplio y abierto a la diversidad de posiciones existentes, instando por fortalecer toda clase de actividades y organizaciones estudiantiles, en vez de instar por sólo una clase de organizaciones, una clase de actividades, una clase de foros, o por un sólo candidato presidencial; todo lo cual coarta el debate y conflicto de ideas propio y fecundo que debiera estar presente en toda Universidad.
El MG PUCV ha hecho un gran trabajo en tal sentido durante estos años y, pese a los prejuicios que pudieran existir o que pudieran habérsele atribuido, se ha convertido en un verdadero referente de peso, cada vez más congregador y cercano a los estudiantes de las más diversas Facultades de la PUCV, y hoy más que nunca, con alguien como Esteban Montaner a la cabeza del Movimiento Gremial, tengo por seguro que cada paso avanzado en tal dirección no será retrocedido, sino que fácilmente aprovechado para continuar firmes en la misma dirección.
Sin embargo, yo he cumplido ya un ciclo en este proceso. Mucho he entregado a este proyecto a lo largo de todos estos años, pero mucho más (y con creces) ha sido lo que he aprendido, compartido y crecido gracias al trabajo realizado con las grandes personas que forman y han formado este movimiento político universitario; así como también de los muchos compañeros de las más variadas visiones de sociedad con que he tenido oportunidad de compartir en las tantas campañas, consejos, convenciones y congresos de estudiantes en que he participado.

Con todo, he mantenido siempre la intención de ampliar el debate en las ideas de fondo, de trabajar propuestas alternativas respecto de la propia Universidad, pero no circunscrito a ella misma, sino que de manera libre a través de la búsqueda de una visión completa de sociedad. Y en tal sentido para mi ha llegado la hora de abandonar el Movimiento Gremial PUCV, de dejar atrás las campañas universitarias y la conquista de votos para abocarme de manera más desinteresada y libre a la búsqueda, al debate y a la difusión de las ideas.
Ha llegado la hora de emprender un nuevo camino al andar.
7 de abril de 2012
Creando un Diario
Siete días han transcurrido desde que comencé a crear este diario, diario que de diario poco tendrá. Le he dado estructura y apariencia propia, consiguiendo un aspecto muy similar al que imaginé la primera vez que lo modelé en mi mente, aun cuando todavía le faltan algunos detalles.
A pesar de ser público y accesible desde cualquier computador con Internet, la verdad es que lo he creado más para mi mismo que para sus potenciales lectores, al menos en principio.
Estudiar Derecho, especialmente en la Escuela donde estudio, produce casi inevitablemente que mis pensamientos se vean apresados por constantes repeticiones memorísticas de conceptos, artículos y fórmulas que deben ser retenidas a diario en cantidades desmesuradas, lo que termina en una rutina que no da mucho tiempo ni oportunidad para permitirle a mi mente divagar libremente entre los pensamientos que puedan originarse de saberes e ideas ya asentados en ella, como también de aquellas fuentes de conocimiento un tanto mas alejadas de todo discurso racional.
Eso es lo que me impulsa a crear este diario. Mas allá de todas las funciones que a la larga pueda darle y encontrarle, su esencia es simplemente convertirse en una excusa para dedicar tiempo a meditar, pensar y escribir libremente sobre las materias más diversas de la vida, impulsado solamente por el placer que produce hacerlo.
Quizás, a la larga, no escriba tanto como pretendo. Definitivamente no escribiré a diario y quizás ni si quiera lo haga semanalmente. La inspiración que impulsa a escribir con pasión no está siempre presente a capricho de quien la requiera, pero escribir sin ella es preferir el caos al silencio.
Conseguir aquella inspiración, para quienes saben hacerlo, necesita la dedicación de un tiempo y espacio adecuados, cosa no fácil dado el acelerado ritmo de vida de nuestros días, y sobre todo el mío tan apremiado por aprovechar lo más posible la breve vida que aun me queda en este mundo.
Conseguir aquella inspiración, para quienes saben hacerlo, necesita la dedicación de un tiempo y espacio adecuados, cosa no fácil dado el acelerado ritmo de vida de nuestros días, y sobre todo el mío tan apremiado por aprovechar lo más posible la breve vida que aun me queda en este mundo.
Sin embargo, a veces y sin aviso, esa valiosa inspiración simplemente se presenta de la nada potenciando, enfocando y encauzando el pensamiento, pudiendo ser aprovechada para ello o simplemente desperdiciada. Este diario ha sido creado precisamente para no volver a desaprovechar esos escasos y preciados momentos en que escribir se vuelve un instinto natural.
31 de marzo de 2012
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