19 de mayo de 2013

Nuevos caminos



Cuatro años han pasado desde que, a comienzos del año 2009 y junto a un pequeño grupo de compañeros, comenzamos a forjar nuevamente, desde sus cenizas, lo que hoy es el Movimiento Gremial de la PUCV. Cuatro años han pasado ya desde aquellas primeras reuniones en que algunos compañeros tuvieron la visión de emprender con un proyecto estudiantil que congregara, en torno a ideas y principios, a compañeros menos experimentados -yo mismo entre ellos-, echando a correr por nuestras venas la motivación de tomar riendas en nuestra propia política universitaria.

No puedo dejar de mirar con emoción estos años. Aquellos amigos que han crecido y envejecido conmigo desde los primeros tiempos saben mejor que nadie que desde pequeño he tenido la profunda convicción de que la mejor vida posible de ser vivida -aquella que causa mayor goce y felicidad a quien la vive- es la vida contemplativa; aquella dedicada a estudiar, comprender y experimentar el mundo sin interferir mayormente en el mismo, ni tomar parte mayormente por asunto humano alguno.

Sin embargo en estos años he comprendido también que, pese a ser esa la “mejor vida”, no puede ser correcto llevarla. No puede ser correcto dedicar la vida entera a observar y explorar el mundo permitiendo que los eventos acontezcan tal como se deja al agua correr el curso de su río. Es deber de cada quien participar, interferir e involucrarse en las sociedades en las que se vive, aportando al debate general la imperfecta visión que cada quien tiene de lo que sería el o los mejores caminos para el conjunto social; aceptando que, en tal proceso, se deberá sacrificar una o más partes de esa propia (y limitada) visión personal.

Ahora, es cierto que esta última parte puede ser la más compleja. Es cierto que en estos años hubo momentos en que estuve al borde de abandonar el proyecto gremialista y otros en que volví con la intención de modificarlo desde su interior, de cambiarle el nombre, de ampliar sus principios. Sentía que faltaba en nuestra Universidad un debate mucho más amplio y profundo, ya no limitado a materias de forma sino que enfocado con más fuerza en el fondo de las cosas. Sentía la falta de una propuesta alternativa, tanto en métodos como en ideas, que presentara una visión social completa de la realidad de nuestro país y de nuestro mundo, mucho más allá de las fronteras de nuestros Centros de Estudiantes y Federación.

Pero he comprendido también, con el paso de estos años, que habría cometido un gran error de haber perseverado en mi intención de convertir al Movimiento Gremial en algo que no es ni está llamado a ser; pues su objeto fundamental es encauzar los espacios de representación estudiantil bajo la simple idea de que nuestras instancias de representación (CEE’s y FEPUCV) no pueden ni deben tomar parte por una particular visión de sociedad, sino que, muy por el contrario, deben constituirse en un espacio amplio y abierto a la diversidad de posiciones existentes, instando por fortalecer toda clase de actividades y organizaciones estudiantiles, en vez de instar por sólo una clase de organizaciones, una clase de actividades, una clase de foros, o por un sólo candidato presidencial; todo lo cual coarta el debate y conflicto de ideas propio y fecundo que debiera estar presente en toda Universidad.

El MG PUCV ha hecho un gran trabajo en tal sentido durante estos años y, pese a los prejuicios que pudieran existir o que pudieran habérsele atribuido, se ha convertido en un verdadero referente de peso, cada vez más congregador y cercano a los estudiantes de las más diversas Facultades de la PUCV, y hoy más que nunca, con alguien como Esteban Montaner a la cabeza del Movimiento Gremial, tengo por seguro que cada paso avanzado en tal dirección no será retrocedido, sino que fácilmente aprovechado para continuar firmes en la misma dirección.

Sin embargo, yo he cumplido ya un ciclo en este proceso. Mucho he entregado a este proyecto a lo largo de todos estos años, pero mucho más (y con creces) ha sido lo que he aprendido, compartido y crecido gracias al trabajo realizado con las grandes personas que forman y han formado este movimiento político universitario; así como también de los muchos compañeros de las más variadas visiones de sociedad con que he tenido oportunidad de compartir en las tantas campañas, consejos, convenciones y congresos de estudiantes en que he participado.

Con todo, he mantenido siempre la intención de ampliar el debate en las ideas de fondo, de trabajar propuestas alternativas respecto de la propia Universidad, pero no circunscrito a ella misma, sino que de manera libre a través de la búsqueda de una visión completa de sociedad. Y en tal sentido para mi ha llegado la hora de abandonar el Movimiento Gremial PUCV, de dejar atrás las campañas universitarias y la conquista de votos para abocarme de manera más desinteresada y libre a la búsqueda,  al debate y a la difusión de las ideas. 


Ha llegado la hora de emprender un nuevo camino al andar.